
En los viajes siempre hay un momento de cierta confusión, en este caso no fue el caos de una ciudad como Addis Ababa, tampoco la desquiciada llegada a Gonder, ni siquiera los laberintos de Lalibela. Fue el abandono al que nos sometieron los funcionarios de Fiumicino, Roma. Menos mal que podíamos entrar y salir a nuestro gusto. Eso si, podríamos considerar este tránsito como la primera etapa de un duro trekk.
yo puse un comentario el otro día, lo vi publicado, es decir subió correctamente, y ahora ya no está. Debe de andar por los pasillos del aeropuerto de Fiumincino
ResponderEliminarTiTo dixit (de repente no admite mi alias de google "samael")